Piensa que cada partido de pádel es como una conversación, y los golpes de pádel son las palabras que usas. Saber qué decir, y sobre todo cuándo, es lo que te hará ganar el debate en la pista. Esta guía es tu diccionario y tu manual de gramática para dominar cada intercambio.
El mapa de los golpes de pádel
Para que tu juego sea realmente sólido, lo primero es entender para qué sirve cada herramienta que tienes. No todos los golpes son iguales ni tienen el mismo objetivo. Es como tener una caja de herramientas: no usarías un martillo para apretar un tornillo, ¿verdad? Pues en el pádel pasa lo mismo.
En lugar de abrumarte con una lista interminable de golpes, vamos a organizarlos en tres categorías tácticas. Este sistema te ayudará a pensar más rápido y a tomar mejores decisiones en esos segundos cruciales durante un punto.
Las tres funciones tácticas de los golpes
Cada vez que te dispones a golpear la bola, tu decisión debe responder a una de estas tres misiones:
- Golpes de Defensa: Su único objetivo es sobrevivir. Estás atrás, te están apretando, y lo único que importa es meter la bola en campo contrario para seguir vivo en el punto. Aquí no se busca brillar, se busca no fallar.
- Golpes de Construcción: Con estos golpes empiezas a tejer tu telaraña. Su función es mover a los rivales, sacarlos de su posición cómoda y crear un hueco o forzar una bola fácil que te permita pasar al ataque. Son el puente entre la defensa y el remate final.
- Golpes de Definición: Su nombre lo dice todo: son para ganar el punto. Se ejecutan cuando tienes la iniciativa y ves la oportunidad clara. Aquí buscas ser contundente con potencia y precisión.
Este diagrama te ayudará a visualizar cómo se organiza todo y qué golpes pertenecen a cada fase del juego.

Como ves, el pádel es un baile constante entre defender, construir y, finalmente, atacar.
Mapa de los golpes de pádel y su función táctica
Para que tengas una referencia rápida, esta tabla clasifica los golpes esenciales del pádel según su propósito en el juego. Úsala como una chuleta para saber qué golpe ejecutar en cada situación.
| Tipo de Golpe | Función Principal | Zona de la Pista (Habitual) | Nivel de Dificultad (Iniciación) |
|---|---|---|---|
| Derecha / Drive | Construcción y Defensa | Fondo de pista | Baja |
| Revés | Construcción y Defensa | Fondo de pista | Media |
| Salida de Pared | Defensa | Fondo de pista | Media-Alta |
| Globo | Defensa y Construcción | Fondo de pista | Baja |
| Bandeja | Construcción | Media pista / Red | Alta |
| Víbora | Construcción y Definición | Media pista / Red | Alta |
| Volea | Construcción y Definición | Red | Media |
| Remate / Smash | Definición | Red | Alta |
| Chiquita | Construcción | Red | Media-Alta |
Esta tabla es un excelente punto de partida para entender el rol de cada golpe y empezar a tomar decisiones más inteligentes en la pista.
El jugador novato intenta ganar el punto desde cualquier sitio. El jugador experimentado, en cambio, sabe que el 80% del partido se juega con golpes de defensa y construcción. La paciencia para trabajar el punto es lo que te regala las oportunidades para ganarlo.
Saber ejecutar un golpe perfecto técnicamente está muy bien, pero no sirve de nada si no entiendes cuándo usarlo. Por eso, a lo largo de esta guía, no solo te enseñaremos el "cómo", sino, más importante aún, el "cuándo" y el "porqué". Este enfoque te convertirá en un jugador más completo, capaz de leer el partido y adaptarse a cualquier cosa que te echen.
Por cierto, para que la ejecución sea impecable, un buen agarre es fundamental. Aquí puedes descubrir cómo los mejores overgrips de pádel pueden mejorar tu control y la consistencia de tus golpes.
Construyendo tu juego desde el fondo de la pista
Todo jugador sólido se construye desde los cimientos y, en el pádel, esos cimientos se levantan en el fondo de la pista. Aquí es donde no solo te defiendes para sobrevivir en el punto, sino donde empiezas a tejer la victoria. Pensar que el fondo es solo para "pasar bolas" es uno de los mayores frenos para cualquier jugador que quiera progresar.
La derecha y el revés son tus herramientas principales en esta fase. Funcionan como el jab de un boxeador: no buscan el KO inmediato, pero miden al rival, preparan el terreno y crean la oportunidad para el golpe definitivo. Un juego de fondo consistente y con intención es tu seguro de vida en los partidos largos y la plataforma desde la que lanzarás tus ataques más efectivos.
La derecha o drive, el pilar de tu juego
Para la gran mayoría, la derecha es el golpe más natural y fiable. Es el que más vas a ejecutar durante un partido, por lo que pulir su técnica es innegociable. La clave, te lo aseguro, no es la fuerza bruta, sino la consistencia y la capacidad de dirigir la bola con un propósito claro.
El secreto de una buena derecha reside en una cadena de movimientos que deben fluir con naturalidad:
- Posición de espera activa: No te quedes plantado. Mantén las piernas flexionadas, la pala delante del cuerpo y estate siempre alerta. No esperas a que la bola llegue; sales a su encuentro.
- Armado corto y simple: Imagina que llevas la pala hacia atrás con un gesto compacto, como si fueras a guardarla en un bolsillo lateral. Un armado demasiado largo solo te hará llegar tarde y golpear totalmente desequilibrado.
- Punto de impacto adelantado: Este es el momento de la verdad. Debes golpear la bola a la altura de la cadera y ligeramente por delante de tu cuerpo. Si impactas detrás, despídete del control y la potencia.
- Terminación dirigida: El movimiento no acaba con el golpeo. Acompaña la bola con la pala hacia donde quieres que vaya, terminando el gesto de forma fluida y natural.
Un error de principiante (y no tan principiante) es creer que la fuerza viene del brazo. En realidad, la potencia controlada nace de la rotación del tronco y de cómo transfieres el peso de la pierna de atrás hacia la de delante. Tu brazo es solo el último eslabón que transmite esa energía.
El revés, el golpe que marca la diferencia
Mientras que la derecha es tu base, un revés sólido es lo que distingue a un jugador completo de uno predecible. Créeme, muchos rivales buscarán tu revés de forma sistemática, así que convertirlo en un golpe fiable es una prioridad absoluta.
Para la mayoría de jugadores amateurs, el revés a dos manos ofrece más estabilidad y control, sobre todo al principio. Aunque el revés a una mano tiene más alcance y potencial para los efectos, exige una técnica más depurada y bastante más fuerza en el antebrazo.
Da igual si usas una o dos manos, los principios son muy parecidos a los de la derecha: armado corto y, sobre todo, un punto de impacto adelantado.
Cómo usar la pared como una aliada
La pared del fondo no es un obstáculo, es tu mejor socia en la defensa. Aprender a usarla transforma por completo tu juego defensivo, pasando de ser puramente reactivo a proactivo. En lugar de correr desesperadamente hacia la bola, puedes aprovechar el rebote para ganar un tiempo que vale oro.
Para dominar la salida de pared, sigue estos pasos clave:
- Paciencia: ¡No te gires bruscamente hacia la bola! Acompáñala con la mirada hasta que toque la pared.
- Crear espacio: Una vez rebota, sepárate de la pared. Necesitas sitio para preparar el golpe con comodidad.
- Impacto delante: Espera a que la bola, tras el rebote, llegue a su punto ideal (delante de tu cuerpo) para ejecutar una derecha o un revés controlado.
Una salida de pared bien hecha no solo devuelve la bola; puede convertirse en un contraataque en toda regla, permitiéndote lanzar un globo profundo para robarles la red a los rivales o tirarles una bola rápida a los pies.
Ejercicios para automatizar tus golpes de fondo
La teoría está muy bien, pero la consistencia se gana con repetición, repetición y más repetición. Aquí tienes un par de ejercicios prácticos para llevar tus golpes de pádel de fondo al siguiente nivel.
1. El reloj: Ponte en el centro, al fondo de la pista. Tu compañero te lanza bolas a diferentes puntos (esquina, centro, al cuerpo). Tu objetivo no es pegar fuerte, sino devolver 10 bolas seguidas sin fallar, moviéndote bien y recuperando siempre la posición central después de cada golpe.
2. Paralelo y cruzado: Durante 5 minutos, juega únicamente bolas cruzadas con tu compañero. Después, cambiad y jugad solo paralelas otros 5 minutos. Este ejercicio te obliga a ajustar el cuerpo y controlar la dirección de la pala, mejorando de forma increíble tu precisión táctica.
Dominar el juego desde atrás te dará la confianza para construir los puntos con inteligencia. Dejarás de sentir ese pánico cuando te ataquen y empezarás a ver cada defensa como el primer paso hacia la victoria.
Cómo dominar la red y cerrar los puntos

En el pádel, la red no es simplemente una zona de ataque; es tu puesto de mando. Desde ahí es donde realmente dictas el ritmo del partido y llevas la batuta. Los jugadores que entienden cómo controlar esta área son los que, una y otra vez, se llevan los puntos decisivos. Dominar la red te convierte en el arquitecto del punto, no en un simple obrero.
Para tomar ese control, necesitas dos golpes de pádel que son como el día y la noche en su ejecución, pero que se complementan a la perfección tácticamente. Hablamos de la volea, tu herramienta de presión constante, y la chiquita, tu as en la manga para descolocar al rival.
La volea: el muro que presiona
Muchos jugadores novatos creen que la volea es un golpe de pura fuerza, casi como un remate en miniatura cerca de la red. Esto es un error de concepto. Piensa en la volea más bien como un bloqueo con intención. Es el arte de usar la velocidad de la bola del rival en su contra, redirigiéndola con precisión y profundidad.
La clave de una buena volea no está en la fuerza del brazo, sino en la coordinación del cuerpo. Un gesto corto, firme, casi como si solo pusieras la pala para frenar la bola, es más que suficiente. La profundidad y la velocidad no vienen de un swing amplio, sino de dar un pequeño paso hacia adelante justo en el momento del impacto, transfiriendo el peso de tu cuerpo a la bola.
Hay dos tipos de volea que son el pan de cada día en la red:
- La volea de bloqueo: Ideal para cuando el rival te lanza un misil. Tu objetivo no es devolver un misil más grande, sino simplemente poner la pala firme y usar su propia fuerza para devolver la bola. Es un golpe de pura contención que te permite mantener tu posición en la red sin arriesgar.
- La volea "acariciada" o de colocación: Ante una bola más lenta, tienes tiempo para pensar y dirigir. Aquí no buscas potencia, sino veneno. Busca los pies del rival, el centro de la pista para generar confusión entre la pareja, o la reja para provocar un rebote endemoniado.
La volea es un diálogo con la bola que te envía el contrario. No intentes gritarle (golpearla con toda tu alma), sino responderle con inteligencia. Tu misión es mantenerlos en el fondo, jugando incómodos, hasta que te dejen esa bola a media altura que es una invitación a cerrar el punto.
Una volea consistente es un martillo pilón que desgasta al rival física y mentalmente. Le obligas a jugar bajo una presión asfixiante, sabiendo que cualquier bola que no baje lo suficiente será castigada. Esto, a la larga, provoca un montón de errores no forzados.
La chiquita: el veneno lento que desarma defensas
Si la volea es la que mantiene la presión, la chiquita es el golpe que rompe el ritmo y desmonta por completo la defensa rival. Es uno de los golpes de pádel más sutiles y tácticos que existen; un toquecito suave que busca aterrizar justo detrás de la red, a los pies de tus oponentes.
Imagina la escena: tus rivales están bien plantados en el fondo, esperando tus potentes voleas. De repente, en lugar de un latigazo, les llega una bola mansa y corta. La chiquita es como un susurro en medio de una batalla a gritos: los deja totalmente descolocados. Su objetivo es clarísimo: obligarlos a abandonar su zona de confort en el fondo de la pista.
Al ejecutar una buena chiquita, consigues varias cosas de un solo golpe:
- Los sacas de su posición: Al forzarlos a correr hacia adelante a la desesperada, dejan unos huecos enormes a sus espaldas.
- Los obligas a golpear desde abajo: Tienen que levantar la bola desde una posición muy incómoda y baja, lo que casi siempre se traduce en una bola alta y lenta para ti.
- Te regalan la iniciativa: Esa bola alta y flotante es la alfombra roja para que tú, cómodamente instalado en la red, definas con una volea, una bandeja o un remate.
Dominar el juego en la red es, en esencia, una combinación de presión y paciencia. Usa la volea para arrinconar a los rivales contra las cuerdas y saca la chiquita como el golpe maestro que los obliga a salir de su trinchera y te sirve el punto en bandeja.
Los golpes por encima de la cabeza: cómo ganar la iniciativa

Un globo de tu rival no es un problema, es una oportunidad de oro. La forma en que respondas a esa bola alta va a definir si mantienes el control de la red o si, por el contrario, te toca dar un paso atrás y volver a defender. Es justo aquí, en el juego aéreo, donde entra en escena el tridente de golpes de pádel por encima de la cabeza: la bandeja, la víbora y el remate.
Dominar estas tres armas te permite castigar las defensas rivales y consolidar tu dominio en la red. Cada golpe tiene su momento, su técnica y su porqué. Entender cuándo usar cada uno es lo que marca la diferencia entre un buen jugador y uno que simplemente pasa bolas.
La bandeja, tu herramienta de construcción
Piensa en la bandeja como tu golpe de trabajo en el aire. Su objetivo principal no es ganar el punto de forma directa, sino algo mucho más importante: mantener tu posición de ataque en la red. Es un golpe de seguridad y control, diseñado para neutralizar un globo profundo del rival sin tener que correr como un loco hacia el fondo de la pista.
Imagina la situación: el rival te tira un globo que te supera ligeramente. Si intentas un remate desde ahí, lo más seguro es que te comas la bola con patatas por estar mal colocado. En su lugar, ejecutas una bandeja profunda y cruzada. ¿Qué consigues con esto? Obligas a los rivales a quedarse atrás, dándote a ti y a tu compañero un tiempo precioso para recuperar la red y seguir apretando.
La técnica de la bandeja tiene varios puntos clave:
- Ponte de lado: Tienes que colocar el cuerpo totalmente de perfil a la red, como si fueras a lanzar una piedra.
- Arma el brazo arriba: Prepara la pala llevándola hacia arriba y atrás, con el codo flexionado.
- Impacto a la altura de la cabeza: Golpea la bola en el punto más alto que puedas, pero siempre al lado de tu cuerpo, nunca justo encima.
- Añade efecto cortado: El movimiento de la pala es como un hachazo suave, de arriba hacia abajo, para que la bola salga con poco rebote y se muera contra el cristal.
Una bandeja bien ejecutada es una de las armas más fiables del pádel. Su consistencia es fundamental, y no lo digo yo, lo dicen los números.
Por ejemplo, estudios realizados sobre 1.175 golpes en finales de campeonatos de España júnior demostraron que la bandeja asegura la continuidad del punto en un impresionante 90 % de los casos. Esto deja claro su papel: un golpe seguro para no perder la iniciativa, aunque no sea para finiquitar el punto.
La víbora, el veneno que hace daño
Si la bandeja es tu herramienta de trabajo, la víbora es tu navaja suiza. Es un golpe mucho más agresivo, que mezcla velocidad con un efecto lateral endiablado que vuelve locos a los rivales. A diferencia de la bandeja, con la víbora sí buscas ganar el punto o, como mínimo, provocar una devolución tan mala que el siguiente golpe sea un regalo.
¿Cuándo la usas? La víbora es perfecta para esos globos que se quedan un poco más cortos. Te permite golpear la bola más cerca de la red, con más comodidad y echando todo el peso de tu cuerpo hacia delante. Su efecto cortado y lateral hace que la bola, al tocar las paredes, salga baja e impredecible, sobre todo si buscas la reja o la doble pared.
La gran diferencia técnica con la bandeja es el punto de impacto y cómo terminas el gesto. En la víbora, golpeas la bola un poco más al lado y delante de tu cuerpo, y el movimiento de la pala es más envolvente, como si quisieras "cepillarla" por el lateral.
El remate, el martillo para finalizar el punto
Y por fin, llegamos al remate o smash. Este es tu martillo, el golpe de definición por excelencia. Su único objetivo es claro y directo: acabar el punto. Sin contemplaciones. Se reserva para esas ocasiones en las que el rival te deja un globo cortito y a media altura, una auténtica invitación a cerrar el chiringuito.
Hay varios tipos de remate, pero los dos principales son:
- Remate plano o por potencia: Aquí buscas la máxima velocidad para que la bola, tras botar, se vaya de la pista por el lateral (sacarla por 3) o por encima de la pared del fondo (sacarla por 4). Pura fuerza bruta.
- Remate con efecto (kick smash): En este caso, buscas un efecto liftado muy bestia (topspin) para que la bola, tras tocar la pared de fondo, coja altura y vuelva a tu campo, dejando al rival vendido y sin opción de devolverla.
La elección entre uno y otro depende de dónde estés en la pista y de la altura de la bola. El remate plano es más fácil y efectivo cerca de la red, mientras que el remate con efecto se puede ejecutar desde un poco más atrás.
La importancia de estos golpes de pádel aéreos es brutal, ya que suponen entre el 12 % y el 20 % de todos los golpeos en un partido. La efectividad, sin embargo, varía. Los mismos análisis del juego júnior muestran que los hombres consiguen un 60,52 % de puntos ganadores con remates planos. La elección del golpe adecuado y una ejecución precisa son la clave para dominar el juego aéreo. Puedes leer más detalles en la investigación completa sobre el análisis de golpes.
El agarre perfecto: tu arma secreta para dominar cada golpe

Puedes tener la técnica más pulida del mundo, pero si la pala se te escapa como un pez entre las manos, todo ese trabajo se va por la borda. Un mal agarre es el enemigo silencioso de la consistencia, el saboteador que te hace fallar golpes de pádel que parecían regalados. Es el eslabón que conecta tu cuerpo con la pala, y te aseguro que es tan importante como la propia pala que eliges.
Piensa en esto: ¿intentarías escribir una carta con un bolígrafo resbaladizo? Acabarías apretando con todas tus fuerzas, tu letra sería un garabato y tu mano acabaría agotada. En el pádel pasa exactamente lo mismo. Un agarre deficiente te obliga a generar una tensión innecesaria, lo que no solo te resta control, sino que dispara el riesgo de sufrir lesiones como la epicondilitis, el temido codo de tenista.
Adherencia o transpirabilidad, ¿qué le pide tu juego al overgrip?
La elección del overgrip no es un capricho estético; es una decisión táctica que debe alinearse con tu forma de jugar y hasta con tu sudoración. No todos sudamos igual ni todos los golpes exigen lo mismo del agarre.
Un agarre firme, de esos que te da un overgrip con mucha adherencia, se traduce directamente en confianza. Te permite sentir la pala como una extensión de tu brazo, dándote esa seguridad extra para dejar una chiquita a los pies del rival o clavar una volea en la esquina.
Ahora bien, para los que somos de sudar mucho, un overgrip perforado es un auténtico salvavidas. El sudor es el mayor enemigo de un buen agarre. Modelos como el Samo Grip Transpire están pensados precisamente para evacuar esa humedad y evitar que la pala se te gire en la mano justo en el momento del impacto, algo crítico en golpes explosivos como una víbora o un remate por tres.
La importancia del agarre en los puntos que de verdad cuentan
La consistencia del agarre se vuelve todavía más crucial en los intercambios largos. En el pádel profesional, por ejemplo, las mujeres promedian 11,28 golpes por punto, frente a los 9,6 de los hombres. Y esta cifra se dispara en los decisivos puntos de oro. Estos peloteos más largos exigen un agarre impecable para no perder el control cuando la fatiga empieza a pesar. De hecho, en partidos intensos, el sudor puede llegar a reducir la adherencia de un overgrip hasta en un 40 %.
Un overgrip gastado es como jugar con neumáticos lisos en un día de lluvia. Tarde o temprano, vas a perder el control justo cuando más lo necesites. No subestimes el impacto de un detalle tan pequeño en tu rendimiento general.
Pero la pérdida de agarre no solo te hace fallar bolas fáciles. Te obliga a apretar la pala con más fuerza para compensar, generando una tensión que sube desde la muñeca hasta el codo. Esta fatiga muscular hace que llegues tarde a la bola, que tu brazo vaya más lento y que tu técnica se convierta en un gesto forzado y poco natural.
¿Y cuándo sé que ha llegado la hora de cambiar el overgrip?
No hay una respuesta única, porque depende de cuánto juegues y de cuánto sudes. Pero una regla de oro muy sencilla es esta: si ya no sientes esa adherencia pegajosa del principio o si ves que ha perdido su textura, es el momento de cambiarlo.
Para que te hagas una idea, aquí tienes una guía práctica:
- Jugador ocasional (1 vez/semana): Cámbialo cada 4-6 semanas.
- Jugador habitual (2-4 veces/semana): Lo ideal sería cambiarlo cada 10-15 partidos.
- Jugador intensivo o con mucha sudoración: Probablemente necesites uno nuevo cada 4-6 partidos para mantener un rendimiento óptimo.
Mantener el overgrip en buen estado es una de las rutinas más baratas y eficaces para mejorar tu juego. Si no sabes muy bien cómo hacerlo, te dejamos nuestra guía sobre cómo poner un overgrip de pádel paso a paso para que quede perfecto.
Al final, un buen agarre libera tu mente para que tu única preocupación sea la táctica, no si la pala va a salir volando.
Preguntas frecuentes sobre los golpes de pádel
Por mucho que repasemos la teoría, en medio de un partido siempre aparecen esas dudas que nos bloquean. Aquí vamos a resolver las preguntas más habituales que todo jugador se plantea cuando intenta mejorar sus golpes de pádel.
Hemos recopilado las inquietudes más frecuentes para darte respuestas directas y que puedas aplicar en tu próximo partido. El objetivo es que identifiques esos pequeños detalles que te están frenando y puedas dar un salto de calidad en tu juego.
¿Qué golpe de pádel debo aprender primero?
Tu prioridad número uno debe ser construir un juego sólido desde el fondo de la pista. Antes de soñar con remates espectaculares o víboras imposibles, céntrate en dominar la derecha, el revés y, sobre todo, el globo defensivo.
Estos tres golpes son los cimientos sobre los que se construye todo lo demás. Te darán la consistencia para mantener la bola en juego, aguantar la presión del rival y empezar a construir los puntos con cabeza.
Una vez te sientas cómodo defendiendo y dirigiendo la bola desde atrás, el siguiente paso lógico es la bandeja. Este golpe es fundamental para no perder la red cuando los rivales te tiran un globo y poder seguir mandando en el punto. Empezar por aquí es, sin duda, el camino más rápido para competir de verdad y disfrutar mucho más del pádel.
¿Cuándo debo usar una bandeja y cuándo una víbora?
La decisión entre hacer una bandeja o una víbora depende de dos cosas: dónde estás colocado en la pista y qué quieres conseguir con el golpe.
- Juega una bandeja cuando el globo del rival te ha superado y te ha obligado a retroceder. Es un golpe de control. El objetivo no es ganar el punto, sino jugar una bola profunda y segura que te dé tiempo a volver a la red sin regalar la iniciativa.
- Juega una víbora cuando el globo se ha quedado más corto y puedes impactar la bola más cerca de la red. Aquí sí buscas hacer daño. Es un golpe de ataque para definir el punto o forzar un error claro, buscando la reja o los pies del contrario con su efecto cortado.
Un buen truco para no complicarse: si dudas, tira una bandeja. Casi siempre es la opción más inteligente y segura. Minimizas el error y mantienes a los rivales trabajando en el fondo.
¿Por qué fallo tantas salidas de pared que parecen fáciles?
Esta es una de las mayores frustraciones en el pádel, y la respuesta casi siempre es la misma: la impaciencia. El error más común es girarse hacia la bola demasiado pronto y preparar el golpe antes de tiempo, lo que te obliga a golpear pegado al cuerpo o llegando tarde.
La clave para una buena salida de pared es la paciencia. Piensa en estos tres pasos:
- Acompaña la bola: Primero, muévete hacia atrás siguiendo la bola con la mirada hasta que toque la pared. No pienses en golpear todavía.
- Crea espacio: Justo después del rebote, da un paso para separarte de la pared. Así tendrás sitio para armar el brazo cómodamente.
- Impacta delante: Ahora sí, espera a que la bola llegue a su punto ideal (siempre delante del cuerpo y a la altura de la cadera) para ejecutar una derecha o un revés limpio.
Un truco mental que funciona de maravilla es pensar en "dejar pasar" la bola antes de decidir golpearla. Este simple gesto te dará ese medio segundo extra que lo cambia todo.
Se me resbala la pala con el sudor, ¿qué golpe se ve más afectado?
El sudor es el peor enemigo de la confianza, sobre todo en los golpes por encima de la cabeza como la víbora, el remate o la bandeja. En estos gestos, la pala acelera al máximo, y un mínimo deslizamiento en la mano provoca una pérdida total de control y precisión. El resultado suele ser una bola directa a la pared o a la red.
Además, este problema te lleva a apretar el puño con más fuerza de la cuenta para compensar, lo que genera una fatiga brutal en el antebrazo y aumenta el riesgo de lesiones. De hecho, esa tensión constante es una de las causas principales del famoso codo de pádel o epicondilitis.
Para evitarlo, la elección del overgrip es crucial. Necesitas uno con alta capacidad de absorción. Los modelos perforados, como el Samo Grip Transpire, están diseñados justo para eso: evacuar el sudor y garantizar que tu agarre sea firme y seguro de principio a fin del partido.
En Samo Grip sabemos que un buen agarre no es un detalle, es una necesidad para jugar con confianza. Por eso nos especializamos en overgrips de alto rendimiento que te ayudarán a sentir la pala como una extensión de tu mano. Descubre nuestra gama en https://www.samogrip.com y lleva tu juego al siguiente nivel.
