Colocar un overgrip de pádel es mucho más que simplemente enrollar una cinta. Es un pequeño ritual que te da un mejor agarre, más control y, en definitiva, más confianza en la pista. Si usas uno de calidad como los de Samo Grip, el proceso es sencillo: se trata de envolver la empuñadura desde el tapón hacia arriba, manteniendo siempre una tensión constante y un solape uniforme para que no queden arrugas.
El secreto para un mejor control en la pista está en tu agarre
Piensa en el overgrip como el punto de unión directo entre tu mano y la pala. Un agarre que falla puede arruinarte la mejor volea o hacer que se te gire la pala justo cuando vas a rematar. Si alguna vez has sentido esa frustración al bloquear una bandeja potente, sabes perfectamente de lo que estoy hablando.
Un overgrip gastado, o uno que simplemente está mal puesto, te perjudica en tres áreas clave de tu juego:
- Control: Un agarre firme y sin titubeos es lo que te permite apuntar la bola donde quieres. Si la empuñadura resbala, la cara de la pala se mueve en el último milisegundo y tu tiro se va directo a la pared.
- Seguridad: Cuando confías en que la pala no se te va a escapar, juegas sin miedo. Atacas la bola con decisión. Esa tranquilidad mental es fundamental para soltar el brazo en los golpes más agresivos.
- Comodidad: Un buen overgrip no solo da buen tacto, sino que también absorbe vibraciones. Esto reduce la fatiga en la mano y el antebrazo, algo que se agradece enormemente en partidos largos.
La importancia del agarre para cada tipo de jugador
Para los jugadores que sudan mucho, la capacidad de absorción es un factor crítico. Un overgrip que se vuelve resbaladizo a mitad de un punto decisivo puede costarte el partido. Por eso, saber cómo poner el overgrip de pádel es una habilidad tan importante como tu técnica de golpeo.
El pádel ha explotado en España, y con ello la demanda de buenos accesorios. El overgrip es, sin duda, el más importante. Es curioso, pero un estudio reciente sobre jugadores amateurs masculinos mostró que el 55,2% usa solo un overgrip o incluso ninguno. En cambio, los que le dedican entre 3 y 6 horas a la semana suelen preferir dos, lo que demuestra que las necesidades cambian con la frecuencia de juego.
No veas el overgrip como un gasto, sino como una inversión directa en tu rendimiento. Es una pieza fundamental de tu equipamiento, no un simple adorno.
En Samo Grip lo tenemos clarísimo. No vendemos un simple producto, ofrecemos una solución real para jugadores que, como tú, se toman en serio cada detalle. Pero antes de ponerte manos a la obra, es clave que entiendas bien para qué sirve y en qué se diferencia del grip que viene de fábrica en la pala. Si tienes dudas sobre esto, te recomendamos echar un vistazo a nuestro artículo sobre las diferencias entre overgrip y grip en el pádel.
Tu guía visual para instalar el overgrip como un profesional
Ha llegado el momento de la verdad. Poner un overgrip de pádel es un pequeño ritual, un arte que, cuando lo dominas, te da una confianza brutal en la pista. Olvídate de esos tutoriales confusos donde todo parece fácil hasta que lo intentas. Aquí te voy a guiar paso a paso, como si estuviera a tu lado en el vestuario, para que el resultado sea impecable.
Antes de empezar a enrollar, quiero que entiendas algo. Un buen agarre no es solo para que no se te escape la pala. Es mucho más. Es conseguir que la pala sea una extensión de tu brazo. Este concepto, que a mí me gusta resumir en tres pilares, es clave.

Como ves en el diagrama, todo empieza con la conexión. Si esa conexión mano-pala es mala, el control se va al traste y, con él, la confianza para atreverte a hacer ese golpe ganador. Vamos a asegurarnos de que esa conexión sea perfecta.
Preparación del lienzo: el puño limpio
El primer paso, y te sorprendería la de gente que se lo salta, es preparar la superficie. Es como pintar: no se te ocurriría pintar sobre una pared sucia. Antes de colocar tu nuevo overgrip, tienes que quitar el viejo por completo.
Empieza despegando la cinta adhesiva de arriba y desenrolla el overgrip usado. Tómate tu tiempo y asegúrate de quitarlo todo, hasta esos pegotes de adhesivo que a veces se quedan en el tapón.
Una vez fuera, echa un vistazo al grip original de la pala. Pásale un paño un poco húmedo para quitar restos de sudor o suciedad. Un puño limpio y bien seco es fundamental para que el nuevo overgrip se pegue como debe y no se mueva en mitad de un punto.
Anclaje inicial: la base de todo
Listo. Puño limpio, overgrip nuevo en mano. Verás que uno de los extremos es más fino y lleva una pequeña pegatina. Ese es nuestro punto de partida.
Quita el plástico que protege el adhesivo y pégalo en uno de los lados del tapón octogonal de la pala. Ojo, no lo pegues justo en el centro del tapón, sino en el borde. Así, el arranque del enrollado quedará mucho más plano y sin bultos raros.
Aprieta bien para que se fije. Este primer anclaje es vital, porque de él depende que puedas aplicar la tensión correcta al resto del overgrip. Si este paso falla, es probable que todo lo demás se tuerza.
Un truco de jugador: Si eres diestro, empieza a enrollar hacia la derecha (en sentido horario). Si eres zurdo, hazlo al revés, hacia la izquierda. ¿Por qué? Porque así, al cerrar la mano para golpear, el solapado del overgrip trabaja a tu favor y no se levantan los bordes con el uso y el sudor.
El arte del enrollado: tensión y ángulo
Aquí es donde se nota la experiencia. El secreto para que no te queden arrugas ni bolsas de aire se resume en dos palabras: tensión constante y ángulo preciso.
Sujeta la pala con una mano y el rollo de overgrip con la otra. El truco está en empezar a girar la pala, no en intentar enrollar la cinta alrededor del puño. Este cambio de mentalidad lo es todo, porque te ayuda a mantener la tensión de forma mucho más natural y uniforme.
Aplica una fuerza moderada y continua sobre la cinta. Ni tan fuerte que estires demasiado el material y lo dejes finísimo, ni tan floja que se te formen arrugas. Piensa que es como vendarte una muñeca: buscas firmeza, no cortar la circulación.
El ángulo con el que enrollas define el solapado, es decir, cuánto se monta una vuelta sobre la anterior.
- Agarre estándar: Busca solapar unos 2-3 milímetros. Esto te da un grosor y una sensación muy equilibrada, ideal para la mayoría.
- Agarre más fino: Si te gusta sentir más el puño, reduce el solapado a 1-2 milímetros. Requiere más maña, pero el tacto con la pala es más directo.
- Agarre más grueso: Aumenta el solapado a 4-5 milímetros. Esto añade amortiguación, pero ten en cuenta que necesitarás un overgrip más largo o puede que te quedes corto.
Mientras giras la pala, mantén ese pequeño solapado igual en cada vuelta. Ve despacio, asegurándote de que el borde queda plano. Si ves que asoma una arruguita, no sigas. Desenrolla un poco y corrige la tensión o el ángulo. La paciencia aquí es tu mejor aliada.
El remate final: corte y sellado
Ya casi lo tienes. Sigue enrollando hasta que cubras toda la zona del puño donde apoyas la mano. Lo normal es llegar justo donde empieza el corazón de la pala.
Cuando llegues al final, sujeta bien el overgrip para que no pierda la tensión que tanto te ha costado conseguir. Coge unas tijeras y prepárate para el corte de gracia.
Para un acabado de profesional, el corte tiene que ser en diagonal. Sigue la línea natural que deja el propio enrollado y corta el sobrante. De esta forma, el final del overgrip se acoplará perfectamente al puño, sin dejar un escalón molesto.
Ahora, a sellar la obra. Coge la cinta de acabado que viene con el overgrip de Samo Grip. Las nuestras son más anchas y resistentes a propósito, para evitar ese momento odioso en que se despega a mitad de partido.
Empieza a pegar la cinta sobre el extremo que acabas de cortar, asegurándote de que pilla tanto el overgrip como un trocito del puño. Dale un par de vueltas apretando bien para que se adhiera. ¡Y listo!
Ya sabes cómo poner un overgrip de pádel como un auténtico pro. Echa un vistazo a tu trabajo: un agarre liso, uniforme y sin arrugas, listo para darte el mejor control y toda la confianza en tu próximo partido.
Trucos avanzados para un agarre a tu medida
Ya dominas los pasos básicos para poner un overgrip, ¡genial! Ahora vamos a meternos en faena con esos pequeños detalles que distinguen un agarre simplemente correcto de uno que parece una extensión de tu propia mano. Son esos ajustes finos los que realmente te darán un extra de confianza, comodidad y, sobre todo, control en la pista.

El eterno debate: ¿empezamos por el tapón o por arriba?
Lo normal, y lo que te enseñan siempre, es empezar desde la base de la empuñadura, el tapón, e ir subiendo. Es el método más común y funciona perfectamente para casi todo el mundo. Pero, como en todo, hay una escuela alternativa que prefiere empezar por arriba y bajar hacia el tapón. No es una simple manía, tiene su lógica y sus defensores.
El método tradicional (de abajo arriba)
- A favor: Es la forma más sencilla de lograr un acabado limpio y seguro en el tapón. Además, el solapado natural de las vueltas juega a tu favor, evitando que el overgrip se levante con el roce continuo de la mano.
- En contra: Al final te toca cortar el sobrante, y si no sellas bien esa parte con la cinta adhesiva, puede convertirse en un punto débil.
- ¿Para quién? Para prácticamente todos, desde el que empieza a jugar hasta el profesional. Es el estándar por algo: es fiable y eficaz.
El método invertido (de arriba abajo)
- A favor: El remate en el tapón queda más grueso, porque acabas enrollando ahí el material que sobra. Hay jugadores a los que les encanta este "tope" extra para apoyar el meñique, ya que les da una referencia táctil y un plus de seguridad.
- En contra: Sinceramente, es más complicado de ejecutar bien. El solapado queda en sentido contrario a la fuerza del agarre, así que es más fácil que se levante si no lo has puesto a la perfección.
- ¿Para quién? Jugadores muy experimentados con preferencias muy específicas que buscan una sensación concreta en la base del puño. Es una técnica de nicho, no la habitual.
Mi consejo es claro: si no tienes un motivo de peso para hacerlo al revés, quédate con el método de toda la vida. Funciona, es más seguro y te dará un resultado profesional sin quebraderos de cabeza. En un partido importante, lo que quieres es fiabilidad, no experimentos.
Jugando con el grosor: ¿uno, dos o incluso más overgrips?
Añadir más de un overgrip es una de las personalizaciones más extendidas y con un impacto más directo. No se trata solo de que el puño sea más grueso; esto modifica el balance de la pala y cómo sientes el juego.
Lo estándar es poner un solo overgrip sobre el grip original. Pero si notas que el puño es demasiado fino para tu mano, un segundo overgrip es una solución fantástica. Te permite sujetar la pala con menos tensión, relajando la mano y el antebrazo. Esto, a la larga, puede prevenir lesiones como la famosa epicondilitis o "codo de tenista".
- Puño más grueso (2 o más overgrips): Esto suele favorecer el control. Con un agarre más firme y estable, dirigir la bola se vuelve más sencillo, especialmente en golpes defensivos y voleas. ¿La contrapartida? Puedes perder un poco de velocidad de muñeca, lo que penaliza ligeramente la potencia en los remates.
- Puño más fino (1 overgrip): Si buscas potencia, este es tu camino. Un puño delgado permite un mayor juego de muñeca y una aceleración más rápida de la cabeza de la pala. Es ideal para jugadores agresivos a los que les gusta definir el punto por la vía rápida.
Además, ten en cuenta que añadir peso en el puño con más overgrips desplaza el balance de la pala hacia el mango. Una pala cabezona (balance alto) se sentirá más manejable, mientras que una pala de control (balance bajo) acentuará aún más esa característica.
La tensión: el secreto para un tacto a la carta
Aquí tienes otro factor clave que puedes ajustar: la tensión con la que pones el overgrip. La sensación en la mano cambia como de la noche al día.
- Mucha tensión: Si estiras bastante el overgrip al enrollarlo, quedará más fino y compacto. El resultado es un tacto mucho más directo y firme. Notarás más las aristas de la empuñadura, dándote una conexión más "pura" con la pala. Es perfecto para jugadores que buscan el máximo feedback en cada impacto.
- Poca tensión: Al colocarlo de forma más relajada, sin estirar, el material mantiene su grosor y amortiguación originales. La sensación es más blanda y acolchada, lo que aumenta el confort y absorbe mejor las vibraciones. Es la opción ideal si priorizas la comodidad o tienes el brazo sensible.
No hay una respuesta correcta. Es pura preferencia personal. Te animo a que pruebes: pon un overgrip con mucha tensión y el siguiente con menos, hasta que des con el punto exacto que te haga sentir cómodo.
Adapta la técnica a tu tipo de overgrip
Por último, no todos los overgrips son iguales. Sus materiales y diseño influyen en cómo debes colocarlos para sacarles el máximo partido. Vamos a verlo con los dos modelos principales de Samo Grip como ejemplo.
Mucha gente busca un tacto superior y una adherencia máxima, por lo que prefieren los overgrips lisos. Si es tu caso, puedes echar un vistazo a nuestro Samo Grip Adherence, diseñado precisamente para ese equilibrio perfecto.
Elige el overgrip Samo Grip ideal según tus necesidades de sudoración y sensación de agarre.
Comparativa de overgrips Samo Grip según tu tipo de juego
| Característica | Samo Grip Adherence (Liso) | Samo Grip Transpire (Perforado) |
|---|---|---|
| Sensación principal | Adherencia superior, tacto pegajoso. | Sequedad, absorción del sudor. |
| Ideal para sudoración | Normal o baja. | Alta o climas húmedos. |
| Tensión al colocarlo | Media-alta. Se puede estirar para un tacto más directo. | Media. No estirar demasiado para mantener los poros abiertos. |
| Tipo de jugador | Busca máximo control y feedback directo de la pala. | Prioriza un agarre seguro en partidos largos o con mucho sudor. |
Como ves, la elección del overgrip no es trivial y saber colocarlo según sus características te ayudará a potenciar sus puntos fuertes.
Un overgrip liso como el Samo Grip Adherence te da esa sensación pegajosa (tack) que transmite una seguridad brutal. Al ponerlo, puedes permitirte estirarlo un poco más si quieres un tacto más directo, ya que su compuesto de poliuretano aguanta muy bien sin perder agarre. Es la elección de los que buscan control y sensaciones puras.
Por otro lado, un modelo perforado como el Samo Grip Transpire está pensado para la batalla contra el sudor. Sus microperforaciones son clave para evacuar la humedad. Por eso, al colocarlo, es importante no estirarlo en exceso. Si lo tensas demasiado, corres el riesgo de cerrar esos poros, reduciendo su capacidad de transpiración. Una tensión media es perfecta para él. Es el mejor aliado de los jugadores que sudan mucho o que juegan en zonas de costa o en verano.
Los fallos más comunes al poner un overgrip (y cómo evitarlos)
Que no te engañen, hasta al jugador más veterano se le puede resistir un overgrip rebelde. Es normal que las primeras veces el resultado no sea perfecto. Frustrarse no sirve de nada; lo que de verdad marca la diferencia es aprender a detectar esos pequeños fallos y saber cómo corregirlos.
Piensa que poner bien un overgrip es una habilidad más del pádel. Y como cualquier otra, se pule con la práctica. Vamos a ver los errores más típicos que nos encontramos en las pistas y te daré soluciones directas para que tu próximo cambio quede de profesional.
El solapado irregular que te deja surcos en la empuñadura
Este es, sin duda, el clásico de los clásicos. Te pones a enrollar el overgrip con toda tu buena intención, pero cuando acabas y pasas la mano... ¡sorpresa! El puño está lleno de escalones y surcos incómodos. Esto no solo es molesto al tacto, sino que te quita consistencia en el agarre.
¿Por qué pasa? La causa casi siempre es la misma: un ángulo de enrollado que no es constante. Si vas cambiando la inclinación de la cinta mientras giras la pala, la distancia entre una vuelta y otra varía. De repente solapas 5 mm y en la siguiente vuelta apenas 1 mm, creando ese relieve tan molesto.
La solución es sencilla: Céntrate en dos cosas. Primero, mantén la muñeca que sujeta la cinta bastante quieta y usa la otra mano para hacer girar la pala a un ritmo constante. Segundo, clava la vista en el borde superior del overgrip y asegúrate de que siempre pise la misma cantidad de la vuelta anterior. Lo ideal es un solape de entre 2 y 3 milímetros.
Esas arrugas y bolsas de aire por falta de tensión
Terminas de poner el overgrip y parece un mapa en relieve, lleno de arruguitas y bolsas de aire. Este problema es casi tan frecuente como el anterior y el culpable es una tensión floja durante la colocación.
El material del overgrip necesita cierta firmeza para amoldarse a la perfección a la forma octogonal del puño. Si lo enrollas sin tensarlo lo suficiente, se formarán pliegues, sobre todo en las aristas del mango.
¿Cómo lo arreglo? Aplicando una tensión firme y continua desde que empiezas hasta que acabas. No tengas miedo de tirar del overgrip; los materiales de calidad, como los de Samo Grip, están hechos para aguantarlo. Un truco que funciona de maravilla es cambiar el chip: no intentes enrollar la cinta alrededor de la pala, sino tira de la cinta mientras haces girar la pala. Este pequeño ajuste mental te ayuda a mantener la tensión de forma mucho más natural.
Ten claro que tensar no es lo mismo que estirar hasta el límite. Buscas que quede liso y pegado al puño, no dejar el material tan fino que pierda su capacidad de amortiguar y absorber el sudor. Encuentra ese punto medio en el que el overgrip se siente firme, pero no "estrangulado".
Empezar mal y dejar el tapón al descubierto
Esto suena a error de novato, pero le pasa a más gente de la que te imaginas. Empiezas a enrollar, pero lo haces demasiado arriba, y al final una parte del tapón, o incluso del grip original, queda a la vista. No solo queda feo, sino que es un fallo funcional, porque justo ahí es donde apoyas parte de la mano.
- El problema: Suele pasar por pegar el adhesivo inicial muy lejos del borde del tapón o por darle a la primera vuelta un ángulo demasiado vertical desde el principio.
- La solución: Pega la tira adhesiva del inicio justo en uno de los lados del hexágono del tapón. La primera vuelta debe ser casi horizontal, cubriendo por completo la base del puño antes de empezar a subir en diagonal. Es clave que esa primera vuelta se solape sobre sí misma para que quede bien fijada.
La cinta de acabado que te abandona en mitad del partido
Pocas cosas dan más rabia que esa cinta adhesiva que decide despegarse en el momento clave del segundo set, enganchándose en tu mano y sacándote del punto. Es un detalle minúsculo que puede arruinarte por completo las sensaciones de juego.
¿Por qué se despega? Normalmente, el problema está en la mala calidad de la cinta o en una colocación deficiente. Si la superficie donde la pegas tiene polvo, humedad del sudor o si no aprietas bien, la cinta no se va a adherir como debe.
La solución definitiva: Antes de nada, asegúrate de que el final del overgrip y la zona del puño donde va la cinta estén totalmente limpios y secos. Cuando coloques la cinta, empieza pegando el borde sobre el final del overgrip y dale por lo menos dos vueltas completas, apretando con fuerza con los dedos. En Samo Grip, hemos diseñado nuestra cinta de acabado para que sea más ancha y con un adhesivo más potente, precisamente para acabar con este problema tan común y frustrante.
Cuándo y cómo mantener tu overgrip para un rendimiento óptimo
Un overgrip perfectamente puesto es una gozada, pero no dura para siempre. Pensar que es eterno es uno de los mayores errores que veo en la pista. No solo porque tu rendimiento baja en picado, sino porque, a la larga, te puede costar una lesión en el brazo. Aprender a detectar cuándo toca cambiarlo es una de esas habilidades que marcan la diferencia.

La función principal del overgrip es absorberlo todo: sudor, grasa de la piel y vibraciones. Con el uso, sus poros se van taponando y el material se aplasta, perdiendo todas sus buenas propiedades. Cuando esto pasa, instintivamente aprietas más fuerte la pala para que no se te gire, y esa tensión extra va directa a los músculos del antebrazo.
Las señales de que ha llegado la hora del cambio
No tienes que esperar a que el overgrip se rompa o se deshilache por completo. Tu juego y tu propio cuerpo te mandan señales mucho antes. Si te fijas, son bastante claras:
- Pérdida de adherencia: Es la señal más evidente. Si notas que la pala se te resbala un poco en la mano, o que necesitas hacer más fuerza de la habitual para sentirte seguro en el golpeo, es que el overgrip ha perdido su pegajosidad o tackiness.
- Cambios de color y textura: Un overgrip blanco que ya está gris o amarillento es la prueba visual de que está saturado de sudor y suciedad. Pasa el dedo por las zonas donde más apoyas: si lo notas liso, como pulido, el material está desgastado.
- Malos olores: Un olor fuerte y desagradable es un síntoma claro de que ahí se han acumulado bacterias por el sudor. No es solo un tema de higiene, es la confirmación de que el material ya no cumple su función.
La frecuencia de cambio depende de cuánto juegues y de cuánto sudes. No hay una fórmula mágica, pero sí una guía bastante fiable basada en la experiencia.
Si eres un jugador que entrena o compite unas 2-3 veces por semana, lo normal es cambiar el overgrip cada 6 u 8 partidos. Esto viene a ser cada 2 o 3 semanas. Ahora, si juegas más de 4 veces a la semana, seguramente necesites cambiarlo semanalmente para no perder agarre.
Factores que aceleran el desgaste y cómo ponerle freno
El clima y tu propia sudoración también influyen, y mucho. Jugar en pleno verano o en una ciudad con mucha humedad va a destrozar cualquier overgrip mucho más rápido. Incluso el tipo de sudor importa; si es más ácido, puede degradar el poliuretano a mayor velocidad.
Aunque el desgaste es inevitable, sí puedes tomar algunas medidas para alargar un poco la vida del agarre. Un truco sencillo es usar muñequeras, que paran gran parte del sudor antes de que llegue a la mano. También ayuda mucho secar el overgrip con una toalla después de jugar y guardar la pala en un sitio ventilado, fuera del paletero, para que respire y se seque bien. Si quieres más consejos prácticos, en nuestro blog te enseñamos a alargar la vida de tu overgrip.
Jugar con un overgrip gastado no es ahorrar, es comprar papeletas para lesionarte. Cada vez que la pala se te gira un milímetro al golpear, pierdes control y precisión. Esa pequeña inseguridad te obliga a hacer un sobreesfuerzo que es la antesala de lesiones tan típicas como la epicondilitis o "codo de tenista". Un overgrip nuevo es, sin duda, una de las inversiones más baratas y eficaces para proteger tu brazo y jugar a tu mejor nivel.
Resolvemos las dudas más comunes sobre los overgrips
Aunque la teoría de cómo poner un overgrip parece sencilla, en la práctica siempre surgen esas pequeñas preguntas que marcan la diferencia. Basándonos en lo que nos preguntáis a diario, hemos recopilado aquí las respuestas directas a las dudas más habituales. ¡Vamos a ello!
¿Cuántos overgrips se ponen en la pala?
La norma general, y el punto de partida para la mayoría, es usar un solo overgrip por encima del grip que ya viene con la pala. Ahora bien, esto no es una ley escrita en piedra. La decisión final depende totalmente del tamaño de tu mano y, sobre todo, de tus sensaciones al empuñar la pala.
Si tienes la mano grande o simplemente sientes que el puño es demasiado delgado y te obliga a apretar más de la cuenta, prueba a añadir un segundo overgrip. Ganarás en grosor y confort, y esa amortiguación extra puede incluso aliviar la tensión en el antebrazo.
Un puño más grueso te da más control y estabilidad, pero sacrifica un poco de sensibilidad y agilidad en la muñeca. Mi consejo es que empieces siempre con uno. Si después de unos partidos notas que algo no va bien, añade el segundo y comprueba tú mismo cómo cambia el tacto.
¿Qué es mejor, un overgrip liso o uno perforado?
Esta es una de las grandes preguntas, y la respuesta casi siempre depende de cuánto te suden las manos. Ambos tipos son fantásticos, pero están pensados para situaciones diferentes.
Un overgrip liso, como nuestro Samo Grip Adherence, te da un tacto pegajoso o tackiness máximo. Esa adherencia es perfecta para jugadores con poca o normal sudoración que quieren sentir la pala como una extensión de su mano y tener un control absoluto.
Por otro lado, si eres de los que termina el partido con la mano empapada o juegas a menudo en sitios con mucha humedad, tu mejor opción es un overgrip perforado como el Samo Grip Transpire. Esos pequeños agujeros son la clave: evacúan el sudor y ayudan a que el agarre se mantenga seco y firme mucho más tiempo.
¿Se puede poner el overgrip directamente sobre el mango de la pala?
Aquí la respuesta es un no rotundo. Jamás, bajo ningún concepto, quites el grip original para colocar un overgrip directamente sobre el plástico o la fibra de carbono del puño.
El grip que viene de fábrica es fundamental. Su misión principal es absorber las vibraciones del impacto de la bola. Si lo eliminas, todas esas vibraciones irán directas a tu brazo, y ahí es cuando empiezan los problemas y el riesgo de lesiones como la epicondilitis (codo de tenista) se dispara. Recuerda siempre: el overgrip complementa al grip, nunca lo sustituye.
¿Por qué me quedan arrugas al poner el overgrip?
Las odiadas arrugas suelen aparecer por dos fallos muy comunes, pero fáciles de solucionar: aplicar una tensión irregular o pasarte con el solapado en cada vuelta.
Si no mantienes una tensión constante y firme mientras lo enrollas, es normal que se formen pliegues y pequeñas bolsas de aire. Lo mismo ocurre si en cada vuelta montas demasiado el overgrip sobre la capa anterior; ese exceso de material se acumula y crea un relieve muy molesto.
El truco está en el equilibrio. Tira del overgrip con una tensión moderada pero constante y busca que cada vuelta solape a la anterior solo unos pocos milímetros, lo justo para que quede bien unido.
¿Preparado para notar la diferencia que un buen agarre puede suponer en tu juego? En Samo Grip nos hemos volcado en diseñar overgrips de alto rendimiento que se adaptan a lo que los jugadores de verdad necesitan en la pista.
Echa un vistazo a nuestros packs de overgrips y lleva tu control al siguiente nivel.
