Tipos de palas padel: tipos de palas padel y cómo elegir la ideal para tu juego
on March 16, 2026

Tipos de palas padel: tipos de palas padel y cómo elegir la ideal para tu juego

Cuando te plantas delante de una pared llena de palas de pádel, es fácil sentirse abrumado. Pero en realidad, todo se reduce a tres geometrías básicas: redonda para el control, lágrima para un juego polivalente y diamante para la pura potencia. Entender cuál es cuál es el primer gran paso para encontrar la herramienta que de verdad te va a ayudar a jugar mejor.

La anatomía de una pala: más allá de la forma

Antes de meternos de lleno con las formas, es crucial que entiendas una cosa: una pala de pádel no es un trozo de material sin más. Es un pequeño sistema de ingeniería donde la forma, el balance, el peso y los materiales se combinan para ofrecer una respuesta muy concreta en la pista. Si interiorizas estos conceptos, tendrás el mapa para descifrar cualquier pala que caiga en tus manos y saber si es para ti.

Pala de pádel negra con textura de fibra de carbono y detalles azules sobre fondo blanco.

El juego entre la forma y el punto dulce

Lo primero que te llama la atención de una pala es su forma, y no es solo estética. Esta geometría define dos aspectos fundamentales: la localización del punto dulce y el balance general de la pala. El punto dulce es esa zona mágica de la cara de la pala donde el golpeo es perfecto: la bola sale con potencia, con control y casi sin esfuerzo por tu parte.

  • Forma Redonda: El punto dulce es amplio y está justo en el centro. Imagínalo como una diana gigante: es muy fácil acertar en el blanco, lo que te perdona muchos errores cuando tu técnica aún no es perfecta.
  • Forma de Lágrima: Aquí el punto dulce sigue siendo generoso, pero se desplaza un poco hacia la cabeza de la pala. Es una solución intermedia que busca darte un extra de potencia sin sacrificar demasiado control.
  • Forma de Diamante: Tiene el punto dulce más pequeño de los tres y situado muy arriba, cerca de la punta. Exige mucha más precisión, no te va a perdonar ni una. Pero si impactas ahí, la bola sale disparada. Es pura dinamita.

El "punto dulce" no es un tecnicismo de marketing. Es esa sensación de que le has pegado a la bola de forma limpia, potente y sin vibraciones. Una pala con un punto dulce amplio es tu mejor amiga en la fase de aprendizaje. Una con un punto dulce reducido te exigirá más como jugador, pero la recompensa son esos golpes que ganan puntos.

El balance y el peso: la física de tu pala

Ahora hablemos del balance. Se trata de dónde se concentra el peso de la pala. Piénsalo como si cogieras un martillo: si lo sujetas por el mango, todo el peso está en la cabeza (balance alto), lo que te permite dar un golpe muy potente. Si lo intentas equilibrar en un dedo, encontrarás su centro de gravedad. Con las palas pasa igual.

Un balance alto (orientado hacia la cabeza) hace que la pala tenga más inercia en el remate, lo que se traduce en más potencia. ¿La pega? Es más cabezona y cuesta más moverla. Por el contrario, un balance bajo (hacia el puño) la convierte en una extensión de tu mano: es ágil, rápida de mover y te da un control excepcional.

El peso total, que normalmente se mueve entre los 350 y 385 gramos, también es clave. Una pala ligera te ayuda a prevenir lesiones de codo y hombro y es muy manejable. Una pala más pesada pone más masa detrás de la bola, dándote un plus de potencia, siempre y cuando tengas la fuerza y la técnica para moverla con soltura.

Las tres formas de pala explicadas para jugadores de verdad

La forma de la pala es, sin lugar a dudas, lo que define su carácter en la pista. Piénsalo como si eligieras una herramienta: no usarías un martillo de precisión para tirar abajo un muro, ¿verdad? En el pádel, la lógica es la misma. Los diferentes tipos de palas de pádel se dividen principalmente en tres geometrías que marcan su comportamiento: redonda, lágrima y diamante.

Cada forma tiene su propia personalidad y está pensada para un tipo de jugador. No se trata de que una sea mejor que otra en términos absolutos, sino de encontrar la que encaje con tu estilo, tu nivel y lo que buscas en esa pista de 20x10. Vamos a destripar cada una para que sepas qué te vas a encontrar.

Tres palas de pádel de diferentes formas (redonda, lágrima, diamante) y texturas (blanca, negra, carbono).

La pala redonda: el muro defensivo

La pala redonda es la maestra del control y la precisión. Imagínala como el bisturí de un cirujano. Está diseñada para poner la bola justo donde quieres, trabajar el punto con paciencia y defender con una seguridad que desespera al rival. Es la pala de iniciación por excelencia, pero que no te engañe, muchos jugadores profesionales de derecha la eligen por su increíble manejabilidad.

Su seña de identidad es un punto dulce muy amplio y centrado. Esto quiere decir que, aunque no impactes la bola en el centro exacto, la pala te va a responder bien. Este "perdón" ante los fallos es oro puro para quien está puliendo su técnica. Además, su balance bajo, con el peso distribuido cerca del puño, la hace sentir ágil y muy fácil de mover.

  • ¿Para quién es? Perfecta para jugadores que empiezan o para cualquiera que priorice el control, la defensa y la colocación por encima de todo.
  • ¿Qué se siente? Es cómoda, manejable y te da una confianza enorme para dirigir la bola.
  • Perfil de jugador: El "muro". Ese jugador táctico y paciente que disfruta defendiendo desde el fondo y cocinando el punto a fuego lento hasta encontrar el hueco.

La pala de lágrima: la navaja suiza

Si la redonda es una especialista en defensa y la de diamante lo es en ataque, la forma de lágrima es la gran todoterreno. Es la navaja suiza del pádel, concebida para ofrecer un equilibrio casi perfecto entre potencia y control. No es la mejor en nada, pero es muy buena en todo.

Su punto dulce sigue siendo generoso, aunque se desplaza un poco hacia la cabeza si la comparamos con la redonda. Este pequeño detalle, junto con un balance medio, le da ese extra de punch en los remates y voleas sin sacrificar demasiada manejabilidad. Por algo es una de las formas más populares entre jugadores de nivel intermedio y avanzado.

La pala de lágrima es para el jugador que se adapta. Si toca defender, responde. Si hay que atacar, te da la pegada necesaria. Es la elección lógica para quien quiere una herramienta que lo haga todo bien.

La versatilidad de estos tipos de palas de pádel es su mayor virtud. Te permite ser un camaleón en la pista, ajustando tu juego a lo que pide el partido en cada momento.

  • ¿Para quién es? Ideal para jugadores de nivel intermedio a avanzado que buscan una pala que no les limite en ninguna faceta del juego.
  • ¿Qué se siente? Equilibrada. Notas que tienes el control, pero sabes que puedes ser agresivo cuando surge la oportunidad.
  • Perfil de jugador: El "estratega". Un jugador completo, que se mueve con soltura tanto en la red como en el fondo y que sabe leer el partido para adaptar su táctica.

La pala de diamante: el bombardero aéreo

Y llegamos al arsenal de los pegadores natos: la pala con forma de diamante. Esta herramienta está diseñada con un único objetivo: la potencia máxima. Su geometría lleva el balance completamente hacia la cabeza (balance alto), lo que crea un efecto de martillo demoledor en golpes aéreos como el remate, la víbora o la bandeja.

Ahora bien, tanta potencia tiene un peaje. El punto dulce de las palas de diamante es más reducido y se sitúa en la parte superior. Esto las convierte en palas muy exigentes a nivel técnico, ya que un golpe descentrado se castiga con una pérdida de control brutal. No perdonan los errores y exigen un buen físico para moverlas con la velocidad necesaria.

La oferta de tipos de palas de pádel en España refleja bien esta especialización, con las formas de diamante y lágrima dominando el mercado de jugadores con experiencia. Palas de diamante como la Bullpadel Vertex 03 están pensadas para jugadores avanzados con un juego agresivo, gracias a ese balance alto que multiplica la potencia. Por otro lado, palas de lágrima como la Siux que lleva Franco Stupaczuk son una opción increíblemente versátil. Si quieres profundizar, puedes ver más en este análisis de las mejores palas en Zona de Pádel.

  • ¿Para quién es? Jugadores de nivel avanzado o profesional con una técnica muy consolidada.
  • ¿Qué se siente? Cabezona y potente. Sientes todo el peso en la punta, listo para descargar toda tu fuerza sobre la bola.
  • Perfil de jugador: El "bombardero". El clásico jugador de revés, agresivo, que vive en la red y busca definir el punto por la vía rápida.

El motor de la pala: sus materiales internos y externos

Si la forma define la personalidad de una pala, los materiales son su motor. Son el corazón que determina cómo la sientes en la mano, cómo responde cuando golpeas la bola y, al final, qué carácter tendrá en la pista. Aprender a leer la ficha técnica de una pala pasa por entender qué hay debajo de la pintura.

Vamos a meternos de lleno en dos partes clave: el núcleo (la goma de dentro) y las caras (las láminas de fuera). La combinación de ambos es lo que crea todo el espectro de sensaciones, desde un guante comodísimo a un auténtico cañón.

El núcleo: la sala de máquinas de la pala

El núcleo es, literalmente, el corazón de la pala. Se trata de una goma que ocupa todo su interior y su trabajo es absorber el impacto para después lanzar la bola. En el mundo de los tipos de palas de pádel, casi todo se resume en dos grandes familias: la goma EVA y la goma FOAM.

Piensa en la goma EVA como el chasis de un coche de carreras. Es un material más denso, más duro, y que recupera su forma original casi al instante. ¿En qué se traduce esto en la pista?

  • Más potencia: Al ser rígida, transfiere toda la fuerza de tu golpe a la bola sin apenas pérdidas. Perfecta para sacar la bola por tres.
  • Mayor control direccional: Ofrece un tacto más seco y firme. Sientes exactamente dónde golpeas, lo que te da una precisión brutal en voleas o bandejas.
  • Menos salida de bola: En golpes suaves o en defensa, la pala no "escupe" la bola por sí sola. Eres tú quien tiene que acompañar el golpe y generar la velocidad.

Por otro lado, tenemos la goma FOAM (o espuma de polietileno), que sería como la suspensión de una berlina de lujo. Es mucho más blanda, absorbe las vibraciones como ninguna y tarda un poco más en recuperar su forma tras el impacto.

  • Máximo confort: Su punto fuerte. Se traga las vibraciones, lo que la convierte en la mejor aliada para jugadores con problemas de codo (epicondilitis).
  • Gran salida de bola: Su elasticidad crea un "efecto muelle" que despide la bola sin que tengas que hacer un gran esfuerzo. Es una ayuda increíble cuando estás defendiendo bolas complicadas en el fondo de la pista.
  • Menos potencia en remates: En los golpes más explosivos, parte de la energía se absorbe en la propia goma, por lo que puedes sentir que te falta un punto de velocidad para definir.

La elección entre EVA y FOAM es una de las decisiones más personales al comprar una pala. ¿Buscas la sensación sólida y la pegada de la EVA para un juego de ataque? ¿O prefieres el confort y esa ayudita extra en defensa que te da el FOAM? No hay una opción mejor que otra, solo la que se adapta a tu brazo y a tu forma de jugar.

Las caras: el primer punto de contacto

Las caras son la piel de la pala, la superficie que impacta directamente con la bola. El material que las recubre es el que acaba de definir el tacto final y trabaja en equipo con el núcleo. Aquí los protagonistas son dos: la fibra de vidrio y la fibra de carbono.

La fibra de vidrio es más flexible y, por lo general, más económica. Es un material fantástico para jugadores que están empezando o que ya tienen un nivel intermedio.

  • Flexibilidad: Le da a la pala un tacto más blando y una mayor salida de bola. Te ayuda a que tus golpes pasen la red con facilidad, incluso si la técnica no es perfecta.
  • Confort: Gracias a su elasticidad, ayuda a absorber vibraciones, haciendo que el golpeo sea muy agradable.
  • Punto dulce amplio: Tiende a perdonar más los errores, así que los golpes que no das justo en el centro no te penalizan tanto.

En el otro extremo está la fibra de carbono, el material de las palas de alto rendimiento. Es mucho más rígida, ligera y resistente, pero también más cara y exigente. La verás con diferentes nomenclaturas (3K, 12K, 18K...), donde un número más alto suele significar más rigidez y reactividad.

  • Rigidez: Proporciona un tacto muy seco y directo. Esto se traduce en una potencia explosiva y un control milimétrico para jugadores que ya tienen un buen brazo.
  • Durabilidad: Es bastante más resistente a los golpes y al uso continuado que la fibra de vidrio, por lo que la pala te durará más tiempo en condiciones óptimas.
  • Exigencia: Esa misma rigidez hace que sea menos agradecida con los golpes descentrados y transmite más vibraciones al brazo si no impactas bien la bola.

Para que te hagas una idea clara, una pala como la Bullpadel Vertex 04 utiliza carbono de última generación para maximizar la potencia, algo que buscan los jugadores de nivel avanzado. La magia está en las combinaciones: un núcleo duro de EVA con unas caras de carbono 12K dará como resultado una pala muy potente pero técnica, mientras que un núcleo de FOAM con caras de fibra de vidrio creará una pala súper cómoda y fácil de manejar.

La checklist para dar con tu pala ideal

Vale, ya hemos repasado toda la teoría. Ahora toca la parte divertida: convertir ese conocimiento en una decisión real. Sabemos que elegir entre todos los tipos de palas de pádel que existen puede ser abrumador, casi como un examen sorpresa.

Pero tranquilo. Vamos a simplificarlo con una checklist práctica, pensada para que te autoevalúes sin agobios. Olvídate del lío de especificaciones y sigue estos pasos. Es como montar un puzle: cada pieza (tu nivel, tu estilo, tu físico) es clave para que la imagen final sea una pala que parezca hecha a tu medida.

1. ¿En qué punto estás? Sé honesto con tu nivel

Lo primero y más importante: sé sincero contigo mismo. Esto no va de ego, sino de encontrar una herramienta que te haga mejor jugador, no una que te frustre en la pista.

  • Iniciación: Si juegas de vez en cuando y todavía estás puliendo los golpes básicos, tu objetivo número uno es el control. Necesitas una pala que te perdone los errores y te ayude a meter la bola. Busca una pala redonda, de balance bajo y peso ligero (350-365 g). Las caras de fibra de vidrio y un núcleo blando (como la espuma FOAM o una EVA Soft) serán tus mejores amigos.

  • Intermedio: ¿Juegas entre 1 y 3 veces por semana? ¿Ya tienes soltura y buscas dar un paso más? Es el momento de la versatilidad. Quieres una pala que te responda bien tanto en defensa como cuando subes a la red a definir. Una de lágrima con balance medio y un peso de 360-375 g es una apuesta segura. Aquí puedes empezar a probar combinaciones de fibra de vidrio con carbono.

  • Avanzado: Si compites o juegas varias veces por semana a un ritmo alto, necesitas armas de precisión y potencia. Tu técnica ya es sólida, así que puedes domar materiales más reactivos. Las palas de diamante o de lágrima con balance alto, fabricadas en carbono (12K o superior) y con goma EVA de densidad media o dura, te darán ese extra de velocidad para cerrar los puntos.

Este esquema visual te ayudará a entender cómo se relacionan los materiales con las sensaciones que buscas en la pista.

Diagrama de árbol de decisión para seleccionar materiales de palas de pádel, diferenciando entre núcleo y cara.

Como ves en el gráfico, no hay una respuesta única. La combinación del núcleo (EVA para potencia, FOAM para confort) y las caras (carbono para rigidez, fibra de vidrio para flexibilidad) define el carácter de tu pala.

2. ¿Cuál es tu plan de juego? Tu estilo manda

Piensa en cómo te sientes más cómodo jugando y cómo sueles ganar los puntos. Tu respuesta te guiará directamente hacia la forma de la pala.

  • El estratega (jugador de derecha o defensor): Si tu juego se basa en la paciencia, la construcción del punto y la precisión, una pala redonda te dará el control y la manejabilidad que necesitas para mover a tus rivales.

  • El todoterreno (jugador polivalente): ¿Te sientes cómodo en cualquier parte de la pista? ¿Defiendes con uñas y dientes pero también subes a la volea sin dudarlo? Una pala de lágrima te dará ese equilibrio perfecto entre potencia y control.

  • El bombardero (jugador de revés o de ataque): Si lo tuyo es buscar el remate y finalizar el punto por la vía rápida, una pala de diamante o una de lágrima con el balance hacia la cabeza será tu mejor aliada para desatar toda tu potencia.

3. Cuida tu brazo: la prevención es clave

Este punto no es negociable. Jugar con una pala inadecuada es el camino más corto a una lesión de codo (epicondilitis) o de hombro. Y eso te dejará fuera de la pista una buena temporada.

El peso y el balance de la pala son infinitamente más importantes que la marca o el color. Forzar el brazo con una pala demasiado pesada o cabezona para tu físico aumenta el riesgo de sufrir epicondilitis hasta en un 40 %, según demuestran varios estudios de biomecánica.

Si no tienes un brazo especialmente fuerte o vienes de una lesión, no lo dudes: elige pesos más ligeros (por debajo de 370 g) y balances bajos o medios. Una pala más ligera siempre es una apuesta más segura para la salud de tu brazo.

4. ¿Cuánto juegas y cuál es tu presupuesto?

Por último, hay que ser práctico. ¿Con qué frecuencia vas a usar la pala y cuánto estás dispuesto a invertir?

Si juegas un partido al mes con amigos, no tiene sentido que te gastes un dineral en la pala de un profesional. Una buena pala de gama media, con fibra de vidrio o un carbono 3K, te ofrecerá un rendimiento más que sobrado.

En cambio, si compites cada fin de semana, una pala de gama alta con carbonos de última generación y gomas más reactivas es una inversión que se justifica sola, tanto en prestaciones como en durabilidad. Marcas como Bullpadel o Siux, muy asentadas en el circuito, son un buen ejemplo de cómo la industria ofrece opciones de vanguardia para cada perfil, como la Hack 03 de Paquito Navarro o la Metalbone 3.3 de Ale Galán.

Cómo un buen agarre redefine tu pala y tu juego

Perfecto, ya tienes la pala. Has elegido la forma, el balance y los materiales que van contigo. Pero espera, el trabajo no ha terminado. Ahora toca afinar un detalle que muchos pasan por alto pero que, te aseguro, lo cambia todo: el agarre.

Manos aplicando cuidadosamente un sobregrip blanco a la empuñadura de una raqueta de tenis negra y azul.

Es un error muy común, sobre todo al empezar, pensar que el grip que viene de fábrica es suficiente. La realidad es otra. Ese grip es solo la base, el cimiento sobre el que debes construir tu propio agarre. El overgrip es la capa final, tu punto de conexión directo con la pala.

Un buen overgrip no es solo para que no se te resbale la pala. Va mucho más allá. Influye directamente en tu rendimiento y, muy importante, en evitar lesiones. Si alguna vez has sentido que la pala se te gira en un remate o acabas los partidos con el brazo cargado, es casi seguro que el problema está en tu empuñadura.

Piénsalo así: si la pala es el motor que genera potencia y control, el overgrip es el volante. Es lo que te permite dirigir toda esa ingeniería con precisión y seguridad, convirtiendo una buena pala en tu pala.

Más que adherencia: la clave está en el confort y la prevención

Aunque la función principal de un overgrip es darte un agarre firme, sus beneficios no acaban ahí ni mucho menos.

Un grosor de puño adecuado, que logras añadiendo uno o varios overgrips, es vital para no lesionarte. Si el puño es demasiado fino, tiendes a apretar la mano más de la cuenta. Esa tensión innecesaria sube por el antebrazo y es la receta perfecta para acabar con la temida epicondilitis o "codo de tenista".

Además, un overgrip de calidad absorbe gran parte de las vibraciones del golpeo, sobre todo si usas tipos de palas de pádel de tacto más duro. Esta pequeña amortiguación protege tus articulaciones y te permite jugar más tiempo y más a gusto. Para sacarle el máximo partido, es fundamental saber cómo poner un overgrip de pádel correctamente y asegurar un ajuste perfecto.

Un agarre para cada estilo de jugador

Cada jugador es un mundo: unos sudan más, otros menos; unos buscan tacto, otros pura absorción. Por suerte, hay soluciones específicas para adaptar el agarre a tu cuerpo y a tu juego.

  • Para el jugador de precisión: Si tu juego se basa en el control, las bandejas ajustadas y los toques sutiles, necesitas sentir la pala como una extensión de tu mano. La línea Adherence de Samo Grip, con su superficie lisa, te da ese tack (adherencia) máximo para que tengas la confianza de ejecutar golpes milimétricos.

  • Para el jugador que lo da todo en la pista: ¿Eres de los que acaba con la camiseta empapada? Entonces tu mayor enemigo es el sudor. Un agarre que resbala es un boleto directo a los errores no forzados. La línea Transpire de Samo Grip, con su diseño microperforado, está pensada para evacuar el sudor y mantener un agarre seco y firme, incluso en los puntos más largos y calurosos.

Cambiar el overgrip no es un capricho, es mantenimiento básico para tu juego. Un overgrip gastado pierde agarre y capacidad de absorción, lo que se traduce en menos control y más riesgo de que la pala se te gire. Has invertido tiempo y dinero en tu pala ideal, no dejes que un detalle tan fácil de solucionar como un mal agarre limite todo su potencial.

Preguntas frecuentes al elegir tu pala de pádel

Vale, ya hemos visto un montón de información sobre formas, materiales y balances. Pero sé que ahora mismo, con todo sobre la mesa, es cuando surgen las dudas más prácticas. Es totalmente normal.

Justo para eso he preparado esta sección: para resolver esas preguntas de última hora, las que te asaltan justo antes de decidirte. Vamos a ellas.

¿Cada cuánto tiempo tengo que cambiar de pala?

No busques una fecha de caducidad en la pala, porque no la tiene. Su vida útil depende de dos cosas muy sencillas: cuánto juegas y de qué está hecha.

Para que te hagas una idea, si eres un jugador habitual que está en la pista unas 2 o 3 veces por semana, una pala de gama media-alta (normalmente de carbono) te durará en condiciones óptimas entre 1 año y 1 año y medio. Después de ese tiempo, la goma del núcleo empieza a perder su "chispa", su capacidad de respuesta.

¿Y cómo sabes que ha llegado el momento? Tu pala te dará señales:

  • Pérdida de salida de bola: Notas que tienes que pegarle mucho más fuerte para que la bola corra lo mismo que antes.
  • Sonido "raro": El golpeo suena hueco, como a cartón, muy distinto al sonido seco y potente del principio.
  • Más vibraciones: Sientes que la pala vibra más de la cuenta al impactar la bola, algo que puede acabar pasándote factura en el brazo.

Si juegas de vez en cuando, una vez cada quince días, tu pala puede aguantar varios años sin problemas. Simplemente, mantente atento a estas pistas que te da el material.

¿Para qué sirve que la cara de la pala sea rugosa?

Esa superficie que parece una lija o que tiene relieves en 3D no es un simple adorno. Tiene un objetivo clarísimo: darle más efecto a la bola. La rugosidad crea más fricción en el momento del impacto, haciendo que la bola "se agarre" un instante más a la cara de la pala.

Esta es una característica que los jugadores de nivel intermedio y avanzado adoran. Les permite meterle mucho más veneno a golpes como la víbora, la bandeja liftada o un remate por tres con top spin. Si estás buscando añadir un plus de malicia y control a tus golpes, una pala rugosa es tu mejor aliada.

Soy principiante, ¿me compro una pala cara para que me dure más?

Esta es una de las dudas más frecuentes y la respuesta es un no rotundo. Empezar a jugar con una pala de nivel avanzado (típicamente de diamante, con carbono duro y balance alto) es uno de los mayores errores que puedes cometer. Son palas técnicamente exigentes, que no perdonan los errores de centrado y, lo que es peor, aumentan muchísimo el riesgo de lesiones si tu técnica no es depurada.

Piénsalo así: si estás aprendiendo a conducir, ¿te comprarías un Fórmula 1? No, ¿verdad? Necesitas un coche manejable, que te perdone si se te cala y que te ayude a coger confianza. Con el pádel es exactamente igual.

Lo inteligente es empezar con una pala de control, con forma redonda, balance bajo y materiales blandos como la fibra de vidrio. Te ayudará a construir una buena base técnica, a sentir la bola y a evitar sobrecargas en el codo o el hombro. Ya habrá tiempo, cuando tu juego mejore, de dar el salto a una pala más potente.

¿De verdad es tan importante el peso de la pala?

Sí, es crucial. El peso no solo influye en la potencia o la manejabilidad, sino que es un factor clave para prevenir lesiones.

  • Palas ligeras (350-365 g): Son mucho más manejables, cansan menos el brazo y son perfectas para gente que empieza, jugadores que priorizan el control o personas con tendencia a sufrir epicondilitis (codo de tenista).
  • Palas pesadas (370-385 g): Aportan más inercia en el golpeo, lo que se traduce en más potencia bruta. El problema es que requieren una buena condición física y una técnica muy correcta para moverlas con soltura y sin riesgo.

El crecimiento del pádel en España ha sido increíble. Pasamos de 1,3 millones de jugadores en 2010 a 4,3 millones en 2015, y se estima que a mediados de los 2020 ya contamos con unas 16.000 pistas. Este boom ha hecho que las marcas innoven sin parar, por lo que es más importante que nunca entender cómo cada gramo afecta a tu juego y a tu salud. Puedes aprender más sobre la evolución del mercado en este interesante reporte sobre pádel.


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