Domina el arte de encordar una raqueta como un profesional
on March 12, 2026

Domina el arte de encordar una raqueta como un profesional

Saber encordar tu propia raqueta es una de esas habilidades que marcan un antes y un después en tu juego. No se trata solo de mantenimiento, sino de tomar el control absoluto sobre cómo sientes la bola y cómo responde tu raqueta en cada golpe. Es la diferencia entre jugar con una herramienta ajena y una que es una extensión de tu brazo.

Por qué encordar tu raqueta te cambiará como jugador

Un hombre sostiene una raqueta de tenis en una cancha al atardecer, preparándose para jugar.

Hay pocas sensaciones comparables a la de estrenar un cordaje. La bola sale despedida justo como la sientes, con esa mezcla perfecta de control y potencia que te da alas en la pista. De repente, esa volea ajustada o ese passing shot cruzado que se te resistían, ahora entran con una confianza renovada.

El problema es que esta sensación es efímera. Con cada partido, con cada entrenamiento, el cordaje va perdiendo tensión. Es un proceso lento, casi imperceptible, pero sus consecuencias en tu juego son enormes.

El enemigo silencioso: la pérdida de tensión

A medida que las cuerdas se aflojan, aparece el famoso "efecto cama elástica". Al principio puede que incluso te guste, porque sientes que la bola sale con más potencia sin esfuerzo. Pero es una trampa. Esa potencia extra viene a costa del control, y pronto tus golpes empiezan a irse largos sin que entiendas muy bien por qué. Terminas recortando el swing, jugando con miedo a fallar, y tu juego se vuelve predecible.

Pero hay algo más grave. Un cordaje gastado y "muerto" transmite una cantidad de vibraciones brutales a tu brazo. Jugar una y otra vez con un material así no solo te frustra, sino que aumenta de forma drástica el riesgo de sufrir lesiones como el codo de tenista.

Un cordaje a medida no es un capricho de profesional, es una necesidad para cualquier jugador serio. Te da la libertad de probar diferentes tipos de cuerda y tensiones hasta dar con esa fórmula mágica que se adapta como un guante a tu estilo y a tu físico.

Toma las riendas de tu equipo

Aprender a encordar te da una independencia total. Se acabaron las esperas en la tienda, los sobrecostes y el no poder tener tu raqueta lista para ese partido importante del fin de semana. Podrás hacer ajustes de última hora, probar configuraciones nuevas y, no nos engañemos, ahorrarte una buena cantidad de dinero a lo largo del año.

El tenis y, sobre todo, el pádel están viviendo un auge increíble en España. Para que te hagas una idea, el número de jugadores de pádel federados ha pasado de unos 39.000 en 2012 a una proyección de más de 100.000 para 2026. Un jugador federado de nivel medio cambia el cordaje cada 3-6 meses, y cada servicio de encordado puede costar entre 30 y 50 euros. Si quieres profundizar, puedes descubrir más sobre las tendencias del pádel en España y entenderás por qué el mantenimiento del material es clave.

En definitiva, dominar este proceso te convierte en un jugador más completo. Entenderás tu herramienta de trabajo desde dentro y sabrás cómo sacarle el máximo partido para que tu único límite en la pista sea tu talento.

El arsenal imprescindible para un encordado perfecto

Antes de que te lances a pasar la primera cuerda, hablemos claro. He visto a mucha gente frustrarse al intentar encordar una raqueta, y casi siempre el problema de fondo es el mismo: no tener las herramientas adecuadas. Puedes tener la mejor técnica del mundo, pero si tu equipo no está a la altura, el resultado será, como poco, decepcionante.

Piensa en esto como si fueras un chef. Por muy buenos que sean los ingredientes, no puedes preparar un plato de primera con una sartén abollada y un cuchillo sin filo. Aquí pasa igual. Un mal encordado no solo afecta a tu juego, sino que puede llegar a dañar el marco de tu raqueta.

Así que, vamos a montar tu taller de encordado. La primera pieza, y la más importante, es la máquina.

La máquina: el corazón de la operación

La máquina de encordar es la que hace todo el trabajo pesado y su elección dependerá de tu presupuesto y de la frecuencia con la que vayas a usarla. Hay tres tipos principales.

Las máquinas manuales o de contrapeso son el punto de partida, perfectas para quien empieza y no quiere hacer una gran inversión. Funcionan con una barra que sostiene un peso que tú mismo ajustas. Son fiables y portátiles, pero la verdad es que exigen más maña y paciencia para que la tensión sea la misma en cada cuerda.

Un escalón por encima están las máquinas de palanca o resorte. Estas usan un muelle calibrado que se tensa con una palanca. Son bastante más rápidas y precisas que las manuales y, para mí, representan el equilibrio perfecto para jugadores que encuerdan sus raquetas y las de algunos compañeros de club.

Y en la cima, tenemos las máquinas electrónicas. Son las que verás en cualquier tienda profesional o torneo. Solo tienes que teclear la tensión en la pantalla, y un motor se encarga de todo con una precisión quirúrgica. Son las más caras, claro, pero si te dedicas a esto o compites a un nivel alto, la consistencia y velocidad que te dan son insuperables. Es una inversión que se nota en la pista.

Las herramientas de apoyo que marcan la diferencia

Una buena máquina es crucial, pero son los pequeños accesorios los que realmente te facilitan el trabajo y te permiten conseguir un acabado profesional. No subestimes ninguna de estas herramientas.

  • Pinzas de sujeción (clamps): Son tus manos extras. Sujetan la cuerda y mantienen la tensión mientras pasas la siguiente. Unas pinzas de calidad son clave: no deben resbalar ni, sobre todo, morder o dañar el cordaje.
  • Punzón (awl): Esta pequeña herramienta puntiaguda es un salvavidas. La usarás para despejar canutillos (grommets) que se han quedado aplastados o para guiar la cuerda por agujeros complicados sin tener que forzarla.
  • Tenazas de corte (cutters): Necesitas algo que corte limpiamente el cordaje. Unas buenas tenazas son imprescindibles para retirar las cuerdas viejas y para hacer un corte limpio en los nudos finales.
  • Alicate de punta fina: Extremadamente útil. Te ayudará a tirar del extremo de la cuerda cuando queda poco espacio y, sobre todo, a apretar bien los nudos para que queden firmes y no pierdan tensión.

Tener las herramientas adecuadas no es un capricho, es una necesidad. Intentar ahorrar en el equipo básico casi siempre acaba en frustración, tiempo perdido y un encordado de mala calidad que no rinde en la pista.

Dominar estas herramientas es tan importante como aprenderse el patrón de encordado. Un buen equipo te da la confianza para trabajar de forma limpia y eficiente. Y ya que hablamos de confianza, no olvides que un mantenimiento completo va más allá de las cuerdas. Para que la sensación sea perfecta, el agarre es fundamental. Si quieres dejar tu raqueta a punto, echa un vistazo a esta guía sobre cómo poner un overgrip de pádel y tenis y completa el trabajo.

El proceso de encordado de principio a fin

Ahora que tienes todo el equipo preparado, vamos a lo importante. Encordar una raqueta es un proceso que requiere método y paciencia, casi como un ritual. Te guiaré en cada fase para que, aunque sea tu primera vez, el resultado sea profesional y consistente.

Este diagrama te da una idea general del recorrido: la máquina como base, el cordaje como materia prima y las herramientas para afinar los detalles.

Diagrama del proceso de encordado que muestra los pasos con máquina, cuerdas y hertementas.

Como ves, cada herramienta tiene su momento. Con un buen montaje y siguiendo el orden, te aseguras de que el trabajo salga bien.

Preparación: el marco y los canutillos

Lo primerísimo es quitar el cordaje viejo. Y aquí va el consejo más importante: nunca cortes todas las cuerdas a la vez por el centro. Esa liberación tan brusca de tensión puede deformar el marco de forma permanente o, en el peor de los casos, fisurarlo. Créeme, he visto marcos arruinados por este simple error.

La forma correcta es liberar la tensión gradualmente. Corta las cuerdas siguiendo un patrón de cruz: empieza por una vertical central, luego su opuesta, después una horizontal central y su opuesta. Sigue así, alternando y avanzando hacia los bordes. De esta manera, el marco se relaja de forma equilibrada.

Con la raqueta "desnuda", aprovecha para revisar y limpiar los grommets o canutillos. Son esos tubitos de plástico que protegen el cordaje del roce con el grafito. Si ves alguno aplastado, roto o con mucho desgaste, es el momento de usar el punzón para enderezarlo o, idealmente, cambiarlo por uno nuevo.

Ahora, a montar la raqueta en la máquina. Fíjala bien en los soportes de la cabeza y el corazón, pero sin pasarte apretando. El objetivo es que no se mueva ni un milímetro, pero sin someterla a una presión que la pueda dañar.

La preparación es el 50 % del éxito. Un marco limpio, con los canutillos en buen estado y bien sujeto, es la base para un encordado uniforme y duradero. No te saltes estos pasos por querer ir más rápido.

A continuación, resumimos las etapas clave que seguiremos para que tengas una referencia rápida durante todo el proceso.

Fases clave del proceso de encordado

Esta tabla resume las etapas esenciales para encordar tu raqueta, desde la preparación hasta el remate final.

Fase Objetivo Principal Consejo Clave
Preparación Dejar el marco listo y seguro. Cortar el cordaje viejo en patrón de cruz para liberar la tensión de forma gradual.
Montaje Fijar la raqueta en la máquina. Asegurar un agarre firme pero sin exceso de presión para no deformar el marco.
Principales Instalar las cuerdas verticales. Encordar desde el centro hacia los extremos, alternando lados, para distribuir la tensión simétricamente.
Cruzadas Tejer y tensar las cuerdas horizontales. Utilizar la técnica de "tirar dos por delante" para agilizar el proceso y reducir la fricción.
Anudado Rematar el encordado. Aprender a hacer un nudo de remate sólido (como el de Wilson Pro) para evitar la pérdida de tensión.

Seguir estas fases en orden es lo que diferencia un trabajo de aficionado de un resultado profesional. Ahora, continuemos con el encordado en sí.

Empezamos con las cuerdas principales (verticales)

Las cuerdas verticales son la columna vertebral del encordado, así que empezamos por ellas. Si usas un set precortado, perfecto. Si trabajas con una bobina, corta unos 6 metros para las principales y reserva otros 6 metros para las cruzadas. Siempre es mejor que sobre un poco a que te falte cuerda a mitad del trabajo.

Comienza pasando la cuerda por uno de los agujeros centrales superiores y tira hasta que tengas la misma longitud a cada lado. Fija uno de los extremos con una pinza de arranque (starting clamp) por fuera del marco para que no se mueva. Ahora, tensa la primera cuerda del otro lado. Una vez que la máquina alcance la tensión que has fijado, bloquéala con una de las pinzas fijas de la máquina y repite el proceso con la cuerda del lado contrario.

Sigue siempre este patrón: alternar de un lado a otro, trabajando desde el centro hacia los bordes. Este método es fundamental para que la tensión se reparta de forma simétrica y el óvalo de la raqueta no se deforme.

El tejido de las cuerdas cruzadas (horizontales)

Con todas las verticales en su sitio, llega la parte más artesanal: tejer las horizontales. Aquí la paciencia es tu mejor aliada.

Empieza desde el agujero superior y ve tejiendo la cuerda: por encima de una vertical, por debajo de la siguiente, y así sucesivamente. Presta atención para no equivocarte en el patrón.

Un truco que acelera mucho el proceso es el de "tirar dos por delante". Consiste en que, mientras la máquina está tensando una cuerda horizontal, tú ya has tejido la siguiente. Esto no solo ahorra tiempo, sino que también minimiza la fricción y el desgaste prematuro del cordaje.

Asegúrate de que cada pasada quede recta y no se monte sobre la anterior. Al llegar a las últimas cuerdas, es hora de hacer los nudos. Usa el alicate de punta fina para ayudarte a pasar la cuerda y tirar con fuerza. Un nudo doble, bien apretado, es crucial para que las últimas cuerdas no pierdan tensión. Hay varios nudos de remate; el "nudo de pescador doble" o el conocido nudo de Wilson Pro son dos de los más fiables y seguros.

Una vez que el último nudo esté hecho y el sobrante cortado, ¡lo tienes! Pasa los dedos por el cordaje, siente esa tensión uniforme y admira tu trabajo. Acabas de encordar una raqueta con un resultado del que te sentirás orgulloso en la pista.

Cómo elegir la tensión y el cordaje ideales para ti

Aquí es donde la cosa se pone seria. La elección del cordaje y su tensión es, sin duda, una de las decisiones más personales que tomarás sobre tu raqueta. Olvídate de buscar una fórmula mágica que le sirva a todo el mundo, porque no existe. La combinación perfecta es un traje a medida que depende de tu estilo, tu nivel y, sobre todo, de las sensaciones que buscas en la pista.

Si alguna vez has pensado "a mis golpes les falta control" o, al contrario, "necesito que la bola salga despedida sin dejarme el brazo", lo más probable es que la solución esté en tu encordado. Vamos a desgranar esto.

La tensión: el eterno equilibrio entre control y potencia

Piensa en la tensión del cordaje como el ecualizador de tu raqueta. Puedes subir el control o la potencia, pero es casi imposible tener los dos al máximo a la vez. Hay que encontrar el punto justo.

Una tensión alta, que solemos situar por encima de los 24 kg (o 53 lbs), crea una superficie de cuerdas más firme, casi como una tabla. Esto hace que la bola esté menos tiempo en contacto con el cordaje, dándote un control direccional brutal. Si eres de los que tienen un swing largo y rápido y ya generas tu propia potencia, una tensión alta te permitirá poner la bola donde quieras con una precisión milimétrica.

Por otro lado, una tensión baja (por debajo de 23 kg o 51 lbs) es todo lo contrario. Las cuerdas son más elásticas y "atrapan" la bola un instante más, creando lo que llamamos el "efecto catapulta". Este muelle lanza la bola con más velocidad, dándote un plus de potencia sin tener que forzar. Además, absorbe mucho mejor las vibraciones, lo que se traduce en un confort espectacular para el brazo.

Y hablando de confort, elegir bien la tensión es clave para prevenir lesiones. Tensiones muy altas pueden ser muy agresivas para el brazo. Una tensión más baja no solo te ayudará a jugar más cómodo, sino que es una opción fantástica para cuidar tus articulaciones. De hecho, para jugadores que ya arrastran molestias, como el famoso codo de tenista, un cordaje confortable a una tensión moderada puede suponer un antes y un después.

Comparativa de tipos de cordaje

El material de las cuerdas es tan importante como los kilos que le pones. Cada tipo de cordaje tiene su propia personalidad y afecta directamente a la potencia, el control, lo que te va a durar y cómo lo sentirá tu brazo.

Para que te hagas una idea clara, aquí tienes un análisis de los cordajes más habituales y para quién funciona mejor cada uno.

Comparativa de tipos de cordaje

Tipo de Cordaje Ventaja Principal Ideal Para Durabilidad
Poliéster (Monofilamento) Máximo control y efectos Jugadores de competición con swing rápido que rompen cuerdas a menudo. Alta
Multifilamento Gran confort y potencia Jugadores de club que buscan sensaciones similares a la tripa natural y cuidan su brazo. Baja-Media
Tripa Natural Sensaciones, potencia y confort inigualables Jugadores que buscan el máximo rendimiento sin importar el precio. Baja
Híbrido (Poliéster + Multi/Tripa) Combinación de control y confort Jugadores que buscan un equilibrio personalizado entre durabilidad y sensaciones. Media-Alta

Al final del día, la elección es tuya. Parte del camino para ser un jugador más completo es experimentar. No tengas miedo a probar.

Un buen punto de partida podría ser un multifilamento a 23 kg. Juega con él, siente la raqueta y, a partir de ahí, haz pequeños ajustes. Sube o baja un kilo, prueba un poliéster... Sigue así hasta que sientas que la raqueta es, de verdad, una extensión de tu brazo.

El remate final que define tu agarre y control

Unas manos envuelven la empuñadura de una raqueta con cinta blanca para un mejor agarre.

Perfecto. Acabas de encordar tu raqueta con la tensión ideal y ya sientes la diferencia. Pero espera un momento. Todo ese trabajo de precisión puede venirse abajo por un detalle que muchos pasan por alto: el agarre. El grip y, sobre todo, el overgrip son tu único punto de contacto con la raqueta.

Si está gastado, resbaladizo o mal puesto, vas a perder seguridad y control en cada golpe. Incluso podrías lesionarte. El trabajo no termina con las cuerdas; el remate final en la empuñadura es lo que te da la confianza para soltar el brazo sin miedo.

La función del overgrip más allá de la protección

Mucha gente cree que el overgrip solo está ahí para proteger el grip original de fábrica. Y sí, esa es una de sus funciones, pero su verdadero valor es cómo transforma por completo tu experiencia en la pista. Un buen overgrip, como los que desarrollamos en Samo Grip, mejora de forma espectacular el agarre y la absorción del sudor.

Un agarre firme te permite relajar la mano y el antebrazo. ¿El resultado? Un swing mucho más fluido y menos fatiga muscular. Además, evita esa sensación horrible de que la raqueta se te gira en la mano al golpear la bola un poco descentrada, un error que mina la confianza y te hace fallar.

La conexión entre un buen encordado y un buen agarre es total. De nada sirve tener un cordaje que responde a tus órdenes si la raqueta se te escurre o no la sientes segura en la mano. El overgrip es el puente que une tu intención con la ejecución del golpe.

Para los jugadores que sudan mucho, un overgrip de calidad no es una opción, es una necesidad. La sudoración es un factor clave que menciona el 70 % de los jugadores de nivel medio en España. De hecho, los expertos recomiendan cambiarlo cada 3-5 partidos. Algunos estudios en clubes demuestran que los jugadores con alta sudoración reemplazan sus overgrips hasta un 40 % más rápido. Líneas como Transpire de Samo Grip, con una valoración de 4,82/5, ofrecen hasta un 30 % más de durabilidad para este perfil de jugador.

Cómo colocar un overgrip para un acabado profesional

Poner un overgrip sin que queden arrugas es más fácil de lo que parece si sigues la técnica correcta. Aquí te explico cómo conseguir un acabado impecable:

  1. Retira el plástico protector del overgrip, tanto el de la parte adhesiva como el que cubre toda la superficie.
  2. Empieza por la base del mango. Fija el extremo adhesivo biselado y comienza a enrollar, asegurándote de que el borde del overgrip se solape ligeramente (unos milímetros) con la vuelta anterior.
  3. Mantén la tensión constante mientras subes por el mango. No lo aprietes demasiado, pero tampoco lo dejes flojo. Busca un punto intermedio para que el acabado quede liso y uniforme.
  4. Corta el sobrante en diagonal cuando llegues al final y usa la cinta adhesiva que viene en el paquete para fijar la punta. ¡Listo!

Un overgrip bien puesto es el complemento perfecto al trabajo de encordar una raqueta, asegurando que cada euro y minuto que has invertido se traduzca en puro rendimiento en la pista. Si quieres dominar esta técnica, echa un vistazo a nuestra guía completa sobre el grip de la raqueta de tenis.

Resolviendo las dudas más comunes sobre el encordado

Por mucho que domines la técnica, siempre quedan preguntas en el aire. Vamos a resolver esas dudas que todo jugador, tarde o temprano, se plantea a la hora de encordar su raqueta. Así tendrás todas las respuestas a mano para que tu próximo encordado sea perfecto.

¿Cada cuánto tiempo tengo que encordar?

Seguro que has oído la típica regla de oro: encuerda tu raqueta tantas veces al año como días juegas a la semana. Si juegas dos veces por semana, deberías cambiar el cordaje dos veces al año.

Pero seamos sinceros, esa es solo una referencia muy básica. Un jugador de club que compite o alguien que le pega muy liftado y potente va a necesitar cambiarlo mucho más a menudo, a veces cada pocas semanas.

La señal definitiva no la da el calendario, sino tus sensaciones en la pista. Si notas que la bola se te va larga sin control o que el sonido al golpear es hueco, como apagado, no lo dudes: es hora de cambiarlo.

¿Qué tensión es la mejor si estoy empezando?

Si estás dando tus primeros pasos en el tenis, lo ideal es que te muevas en un rango de tensión más bien bajo. Piensa en unos 22 o 24 kilos (48-53 lbs) para empezar.

Una tensión más baja es tu mejor aliada al principio. Te da un punto dulce más grande (perdona más los golpes descentrados), te regala potencia sin que tengas que forzar el brazo y, sobre todo, es mucho más cómoda, lo que te ayuda a prevenir lesiones típicas como el codo de tenista.

Ya tendrás tiempo de subir la tensión. Conforme tu técnica vaya mejorando y seas tú quien genere la potencia, podrás ir subiendo los kilos poco a poco para ganar más control y precisión en tus golpes.

¿Qué pasa si me paso con la tensión?

Poner demasiada tensión es un error de manual con consecuencias inmediatas. Lo primero que notarás es que el punto dulce de la raqueta se encoge muchísimo. Cualquier golpe que no des perfectamente en el centro se sentirá como si golpearas con una tabla, rígido y sin vida. Perderás profundidad y potencia al instante.

Pero lo más importante es el riesgo para tu brazo. Una tensión muy alta transmite una cantidad brutal de vibraciones. Esto multiplica las papeletas para sufrir lesiones de muñeca, codo u hombro. Aunque los profesionales usen tensiones altas buscando un control milimétrico, para la inmensa mayoría de los mortales es una práctica que solo trae problemas.

¿Puedo usar un cordaje de tenis para una pala de pádel?

Esta es una confusión bastante habitual. La respuesta es un no rotundo: las palas de pádel no se encuerdan. Su estructura es un núcleo sólido, normalmente de goma EVA o FOAM, que va recubierto por capas de fibra de vidrio o de carbono.

El concepto de "encordar una pala" simplemente no existe. En el pádel, el mantenimiento se centra en cambiar el grip y, fundamentalmente, el overgrip con regularidad. Esto es clave para tener un agarre firme y buen control sobre la pala. Esta guía está pensada exclusivamente para raquetas de deportes como el tenis, el bádminton o el squash.


En Samo Grip somos conscientes de que cada detalle marca la diferencia. Igual que un buen encordado define tu golpe, un agarre perfecto define tu confianza en la pista. Descubre nuestros overgrips especializados y dale el toque final a tu raqueta en https://www.samogrip.com.